jueves, 26 de junio de 2014

¡Qué bonita la vida si le tengo!

Los pájaros trinaban dulcemente mientras yo, descansaba relajadamente en su pecho, segura de donde estaba, con sus brazos protegiéndome de la fresca brisa que me aleteaba el pelo. Me sentía feliz, sin nada que temer, sin angustias. Me alegraba saber que alguien que antes era mi insomnio ahora está a mi lado, aquí, conmigo. Abro los ojos y me encuentro su bello rostro, y en ese instante, se gira y sus ojos verdosos me ceden confianza, amor, amor de verdad. ¡Qué bonita es la vida si le tengo a mi lado! Siento un tenue beso rozándome la comisura de mis labios y con el etéro y bonito sonido de aquellas pequeñas aves, nos fundimos en un grato beso. Pasa el tiempo y caminamos de la mano por la baja sombra de los verdes árboles. Cómo me gusta que se detenga y me sostenga la mirada, que me sonría y me abrace, susurrándome al oído lo mucho que me quiere. Ojalá pudiese capturar ese momento, grabarlo para repetirlo una y otra vez. Que me haga cosquillas, aún sabiendo que no me gustan. Y en ese momento me doy cuenta, que todo lo que venga de él, no me importa. Que bonito, que te hagan reír, pero más que nada que sepan como hacerlo, que sepan sacarte una sonrisa día a día. Y sé, que si no es él, no será nadie más. Porque le quiero, y nunca querré dejarle escapar. Quiero que sea mi rutina, que mis buenas noches sean gracias a él, despertar y encontrar su sonrisa frente a la mía. Si pudiera, estar con el todos los días de mi vida.

lunes, 2 de junio de 2014

Repulsión.

¿Quién no ha querido sentirse redimido alguna vez?

Camino con la música ensordeciéndome los oídos. Me siento observando el infinito. Diviso el paisaje que se me presenta ante mis ojos,  como si estuviese buscando una salida. Cómo si quisiese indagar un nuevo mundo.

Aveces disiparse del firmamento no sería lo correcto, pero si la mejor opción para, de algún modo, extraviar tus problemas como los recuerdos en un baúl saciado de cosas sin soberbia.
De un modo u otro, te sumerges en tus pensamientos, en un mar de dudas infamantes.

Quizás no sientes la satisfacción de poder ser importante para alguien, de importarle a la multitud que hoy en día solo se encierran en un mundo de ambición, pensando solamente en las entidades que son buenas para ellas.

Hoy en día, la sociedad produce repulsión. Individualismo en cada travesía. ¿En quién confiar?
Yo ya, tan sólo procuro mantenerme dinámica. Sin esperar nada de nadie. Gente sin dignidad que para ser feliz, tratan de derrumbarte. Consiste en aprender y mantenerte al flote continuamente.

 De esta manera, es la única opción que tienes de mantenerte vivo por dentro, cosa que poca gente consigue gracias a una cobarde sociedad de ineptos.

martes, 6 de mayo de 2014

«Emocional»

Rozar mis labios con los huesos de tu clavícula, a paso lento. Los tuyos por mi cuello, acariciándome la sien. Mis manos por tu espalda, las tuyas por mi pelo.
 

Amor, amor emocional. Del que te deja huella, del que te marca, del que te deja con ganas de más. Del que emociona, el que motiva.

Besarte suavemente en la comisura de tus labios, finos, que sepan a miel. Devolverme el beso con pequeñas mordidas en el labio inferior.


Mirarnos a los ojos, destilando amor. Amor emocional. Del que te engancha, como un yonki a la droga. Del que te destroza si no estás, del que te alegra cuando me acompañas.
 

Amor que te funde en un beso intenso, amor que te recorre escalofríos por tu cuerpo al recibir un te quiero suyo. Amor que te proteje con un cálido abrazo.
 

Amor, amor emocional.

«Vuelve»

Como una ráfaga de aire llevándose las colillas de un cigarro sin acabar. Te fuiste. Pero no  volviste. 

Observo aquel banco, dónde sentanda encima tuya, te decía aquellos 'te quiero' incesantemente. Tus ojos azulados rutilaban y me soltabas «yo también te quiero, mi vida no proseguría sin ti» 
¿Y esto? ¿Dónde quedaron tus palabras?, ¿y tus promesas?

Miro a un lado, hacia otro. Sin dirección. Sin rumbo.


Deambulo y visualizo el banco. Nuestro banco. Me paro y evoco nuestros momentos convertidos en óxido.


En ese relámpago mis ojos se inundan de pequeñas lágrimas. Caen suavemente por mi mejilla. Como las gotas de lluvia en el cristal. Como las gotas de tequila en un grial. 

Y me rompo, me quiebro en mil pedazos.

Sollozo y en un balbuceo apenas audible te pido que vuelvas, pero ya no estás. Te pierdo  y te me vas, te fuiste ya.
 

Mi corazón te grita «vuelve» pero tu ya no estás.


 
                  


                                                                            «Como Venecia sin agua, pues yo sin ti, igual »